Juntos pero no revueltos

Una se empieza a preguntar hasta que punto será importante para el Estado, si los catalanes votan o  no votan la independencia de Cataluña. Hace cuatro días que el derecho a decidir lo ejercieron los escoceses sin tantos traumas.

Me pregunto si, como siempre, lo importante para quienes gobiernan en Cataluña o en España, da igual, no será una cuestión de ‘pasta’, porque eso, al fin y al cabo, es lo que mueve a nuestros políticos, que en materia de dinero, como ya se ha demostrado más que de sobra con el caso Pujol, son almas gemelas.

La historia está repleta de uniones y desuniones. La propia España no ha tenido siempre la estructura territorial que conocemos, desde los romanos, los visigodos, los árabes, los Reyes Católicos y hasta hoy mismo. España es una construcción como lo son los países del resto de Europa. Un teje y desteje a base de acuerdos políticos y de matrimonios de interés territorial. Que nadie se engañe, ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo en la fecha en la que, de verdad, España acaba teniendo la forma geográfica que tiene hoy.

Según el hispanista Henry Kamen: ‘España’ no era un Estado unificado sino, más bien, una asociación de provincias que compartían un rey común. La mayoría de las provincias estaba agrupada bajo la Corona de Castilla, que incluía Castilla, pero también el reino de Navarra y las provincias autónomas vascas. Las provincias orientales, que formaban la Corona de Aragón, comprendían los territorios autónomos de Aragón, Cataluña y Valencia. Casi todas las provincias disfrutaban de sus propias leyes, instituciones y sistemas monetarios, y estaban sujetas al control político de su nobleza local. (Henry Kamen, Felipe de España, Siglo XXI, Madrid 1997, pág. 21.)

Con Felipe V de Borbón, los reinos de la corona de Aragón son incorporados a la corona de Castilla y por primera vez existe un reino que cubre toda la península salvo Portugal, que se independizó años atrás reconociendo a su propio rey. Sin embargo tras la Guerra de Sucesión en 1714, Felipe V recibió una amonestación del monarca portugués, quien le recriminaba que se titulase rey de España, pues sólo era rey de Castilla y de Aragón, pero no de Portugal.

Posiblemente, lo que consolidó por primera vez la idea de España como nación fue en 1812, en plena invasión napoleónica, con la promulgación de la Constitución de Cádiz, donde claramente se hace mención en su artículo 1 a la “Nación española” como “la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”, aparte del sentimiento de unión contra las tropas francesas invasoras.

¿Por que rasgarse las vestiduras ahora?. La historia continúa, Cataluña puede ser o no ser independiente, siempre que sean los ciudadanos quienes lo decidan y no los intereses económicos de los de siempre. La historia continuará evolucionando.

El problema que me temo, es que todo este berenjenal montado en un lado y otro, entre unidad de España sí, o unidad de España no o dependiendo de, es que, mientras debatimos sobre esto, parece que se disuelven los verdaderos y graves problemas que vivimos, seamos o no seamos catalanes.

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