Vergüenza de mujer

Cuando, observando el esperpento político – laboral que vivimos, creía estar curada de espanto, llega alguien y, poniendo a prueba mi capacidad de asombro que presumía  saturada, me vuelve a dejar boquiabierta, perpleja e indignada.

La Presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, sale a la palestra y, dando muestras de tener el criterio de un dinosaurio y la capacidad de análisis de la mosca del vinagre, mantiene con notoria tranquilidad, que las empresas no deberían contratar a mujeres en edad fértil, porque le crea el problema, de que la ley no le permite despedirlas, que es más partidaria de contratar a las que cuentan con más de 45 años.

En estos tiempos en los que ya pensábamos que las mujeres habíamos alcanzado un grado medio alto en aquello de la igualdad y que la sociedad, por fin, avanzaba en la consolidación de ese empeño, nos encontramos con que, nacer mujer en España, es nacer sin escapatoria alguna. Si no deseas ser madre, eres una “mala mujer”, pero si por el contrario deseas ser madre, entonces eres una “pobre mujer”. Te vas a morir de asco si eres menor de 45 años y no adjuntas con una grapa tus trompas de Falopio, debidamente amputadas, en el currículum.

Claro que, si tienes más de 45 años, también te vas a morir de asco, porque es muy raro que alguien emplee a una mujer mayor de esa edad, excepto en la economía sumergida y sin ninguna garantía.

Pero el argumento de la señora Oriol, es que las mujeres embarazadas o en edad de estarlo, no son productivas. Vuelve a dejar constancia de su absoluta ignorancia, puesto que no son pocos los datos en esa materia que concluyen de manera muy diferente y así lo detalló el estudio realizado por la empresa GRupoExpro, que decía que:  El bajo ausentismo laboral y la menor cantidad de accidentes en su puesto de trabajo hace que las mujeres sean consideradas más productivas que los hombres dentro del mercado laboral. El género femenino es capaz de crear ambientes más positivos y se apegan más a las normas. Eso genera una gran ventaja a la hora de contratar mujeres”

Por su parte, ForceManager, compañía líder en software de gestión de flotas comerciales, indicó en un análisis sobre la eficiencia laboral de mujeres y hombres de varias empresas de cinco sectores económicos: “Los datos apuntan a que las mujeres son un 13% más productivas que los hombres en el conjunto de tareas comerciales.

Más aún, con una participación del 30% de la mujer en las empresas, es posible obtener 56% más de utilidad operacional y ellas le dan 35% más rentabilidad a sus accionistas que aquellas compañías que no tienen mujeres en sus equipos directivos”.

Las cifras están contenidas en el estudio Women Market, realizado en 2010, donde se pondera el papel que están jugando las mujeres en las empresas de hoy.

Pero que nos van a contar a nosotras, mujeres trabajadoras que somos madres y hemos estado trabajando hasta el día anterior al parto, que somos capaces de mantener nuestra eficiencia, dentro y fuera del hogar al mismo tiempo.

Esta señora, de la que me avergüenzo como mujer, no solo es impresentable, también es incoherente como ella sola, puesto que es madre de seis hijos que a lo mejor no ha parido, sino que se los ha traído la cigüeña, seguramente cuidados por mujeres mayores de 45 años, claro. Pero es que, las mujeres que no tenemos tantos posibles y no nos permitimos esos lujos, hacemos los niños artesanalmente, oiga, en casa como toda la vida y los gestamos en nuestro útero porque no los podemos encargar en París.

Pero, hablando en serio, ¿cómo es posible que una mujer presuntamente culta y además madre, presente la maternidad como “un problema laboral”?. Debería saber que la decisión de parir, es una contribución social inherente a las mujeres que debe ser reconocida, social y económicamente y por tanto, protegida por el Estado y respetada por los empresarios.

Según datos del INE, en el año 2013, la natalidad bajó en España un 6’43% con respecto al año 2012, es decir: 29.258 nacidos menos; la tasa de fecundidad se estableció en 1’27 hijos por mujer, cuando la fecundidad de reemplazo debería ser de 2’1. Somos el país con menor índice de nacimientos del mundo y con estas políticas machistas y retrógradas, la sociedad envejece hasta la extinción sin retorno.

A lo mejor, si permiten que los hombres tomen su lugar en igualdad de condiciones en el ámbito doméstico y empiezan a disfrutar de sus hijos, que por suerte cada vez lo hacen más, por el bien de las futuras generaciones, dejarán de condenar a las mujeres que queremos ser independientes y además madres y se nos empieza a reconocer el espacio que merecemos en la sociedad.

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