Reforma constitucional, asignatura pendiente

No sé en qué grado influye con mayor fuerza lo educacional y lo genético. No sé tampoco hasta qué punto lo educacional se va configurando en genético y viceversa. Lo que resulta tangible en la mayoría de la población, al margen de su nivel cultural, es ese miedo a lo nuevo, a los cambios, aunque lo viejo sea ya sobradamente malo y conocido.

Debe ser esa la razón por la que, amplios sectores poblacionales se aferran obstinadamente a las tradiciones, aunque resulten tan nocivas como patéticas y no estoy hablando del “Toro de la Vega”, aunque podríamos meterlo en el mismo saco, estoy hablando de política, simplemente.

Los mecanismos que han hecho avanzar las sociedades, no han sido precisamente el encadenamiento a las normas, mandatos y leyes de antaño, sino la progresiva adaptación de éstas a los tiempos, a las circunstancias cambiantes y a la vida dinámica y viva de la gente.

La consulta a la población catalana sobre su preferencia por la independencia o no, pone de nuevo contra las cuerdas de forma incómoda, no solo al gobierno del PP, sino a esa gran parte de la ciudadanía que tiembla ante lo desconocido como un niño en la oscuridad.

No hay nada más democrático que preguntarle al pueblo que es lo que quiere con respecto a su vida. Usurpar ese derecho es reírse de la democracia. Con respecto al marco constitucional en el que pretenden apoyarse para negar ese derecho, lo asocio al ejemplo siguiente: imagínense, que su comunidad de vecinos debe decidir si usted se va o se queda en su casa, o si su familia, tíos, primos, hermanos, padres y suegros, deciden si usted se separa de su esposo o esposa o no debe hacerlo.

El resultado de la consulta catalana, podría resultar ser negativa al derecho a su independencia o podría, por el contrario, ser positiva. En ese caso, ya se vería cuál o en qué condiciones se resolvería la cuestión, pero negarle a un pueblo su derecho a decidir y además con respaldo de una ley, presumiblemente “democrática” es para pensarse si la Constitución Española de 1978, es más retrógrada que la de 1812, en cuyo caso, lo que habría que ir pensando en serio, es que su reforma empieza a ser urgente.

Y no solo la reforma de la Constitución se hace imprescindible por el tema catalán. No. Voy a ser muy clara, hay muchas más cosas que reformar en ella y, aunque resulte un tema mucho más molesto que el que acabo de tocar, al pan, pan y al vino, vino.

¿A qué tipo de Constitución se refiere el gobierno y cuantos abogan por ella,  llenándoseles la boca de conceptos como “respeto”, “democracia” etc.? A pesar de que en su artº 14 dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, en lo referente a la Corona, en su artº 57.1, establece:  “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer; y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos”.

En noviembre de 1975 el sucesor legal de D. Juan Carlos I era D. Felipe, pues estaba en vigor la Ley Fundamental de Sucesión franquista, la cual establecía la regla de la preferencia masculina en su artículo 11, que disponía la imposibilidad de que reinaran las mujeres y ello se establece en el marco de una Ley sin haber preguntado a los españoles y españolas si preferían Monarquía o República y lo impuesto, que yo sepa, nunca ha sido legítimo, además de dejar claro que la Constitución da derecho al hombre sobre la mujer, siendo la máxima Institución de la nación, la que aplica la norma ,oiga, el mejor ejemplo de democracia que jamás se vio.

Esta aberración ‘democrática’, está ahí, yo no me la invento y ustedes la conocen como todo hijo de vecino en este país. A pesar de ello, nos empeñamos en seguir aludiendo a la Ley de Leyes como es la Constitución de 1978, como la pera limonera de todas las Leyes, por no hablar de que “todos y todas somos iguales ante la ley”, cuando queda demostradamente evidenciado, -ahí están las noticias, historias documentadas y vídeos en los medios de comunicación y al lado de nuestra casa, que todo el mundo conoce algún caso- que si robas cien euros para comer te vas a chirona y encima caliente, pero si robas millones de euros, eres listo y elegante y puedes dilatar el proceso cuanto quieras.

Las Leyes, Constitución incluida, deben ser mutables, adaptables y reformables conforme la sociedad cambia, da igual si le interesa más a Rajoy, a Mas o a Perico el de los Palotes. La libertad y la democracia no se alcanzan amarrados a paradigmas añejos, angustiados por los miedos que, interesadamente nos lanzan, por prejuicios que también se nos inculcan con el claro objetivo de poder manipular y moldear nuestra voluntad.

El miedo a dirigir nuestras propias vidas, es un virus mortal, paralizante, vergonzoso. Monarquía o República, independencia catalana, Estado Federal, unidad de destino en lo universal… que decida el pueblo, no reconozco otra legitimidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: