Spanish Revolution

Nada existe sin haber sido soñado antes. Es posible que muchos sueños queden pendientes de realizar, pero, todo aquello que a lo largo de la historia se ha materializado, desde lo más simple a lo más complejo, todo, absolutamente todo, ha sido antes imaginado, pensado, hilado por la mente humana, por esos pequeños seres que flotan en un punto insignificante de un Universo inmenso y desconocido. Esa es la grandeza del ser humano, la capacidad de crear a partir de una idea.

Pero no nos enseñaron a crecer, ni a confiar en nosotros mismos,  ni a desarrollar esa capacidad creadora;  nos enseñaron a obedecer, a tener miedo, a callar y la lastra de esa tradición represora, sigue pesando en amplios sectores sociales como una losa. Nos dijeron que nada era posible, que todo estaba ya inventado; nos enseñaron a levantar los hombros y a bajar la mirada porque, siempre ha habido clases y eso era inmutable.

Pero mentían.

Durante años no tuvieron competencia. Se pasaron el poder de manos, ahora tú, luego yo y vuelta a empezar… para que cambiar leyes obsoletas, para que actualizar normas hechas a su medida, como un traje, para que penalizar actividades irregulares, para que perseguir las corruptelas, para que articular medidas de control. ¿Para qué? Hoy por ti y mañana por mí. Total, no había competencia. El pueblo es fácil de convencer cuando se le habla del famoso “voto útil” y se le agita ante los ojos el fantasma del hambre y la miseria de un pasado reciente.

No había competencia, era un juego de niños. Nadie les hacía sombra. El resto de los partidos estaban muy lejos en el ranking de intención de voto, el más cercano,  Izquierda Unida, a años luz de los grandes profesionales de la farándula política. ¿Por qué? Porque un pueblo culto y  seguro de sí mismo, al poder le resulta incómodo y peligroso, pero un pueblo manso, políticamente ignorante, lleno de complejos y de miedos, es fácil de manejar y con solo salir a la palestra y contar un cuento de comunistas malísimos quemaiglesias, con sacar de nuevo la sábana del fantasma de la guerra civil, los mantenían a raya por muy cabreados que estuvieran los votantes. Por eso, la abstención ha sido un dato relevante en cada resultado electoral durante muchos años, un dato al que la lectura simplista lo reducía al pasotismo de la población.

Eran los reyes del mambo.

Y entonces llegaron ellos. ¡Horror! ¡Spanish Revolution!.

Lo mejor que tiene la juventud, es que son almas limpias, porque no tienen pasado. Nada que echarles en cara, no hay fantasmas, no hay guerra, no hay nada con que manchar su imagen. Sin pasado y sin futuro, porque a la juventud más preparada de la historia de España, se le ha arrebatado el futuro y lo han hecho ellos,  los “Reyes del Mambo”. ¡Genial! Nada que perder, todo por ganar.

Una revolución sin armas, una revolución pacífica, una revolución inteligente. Y a los Reyes del Mambo les crecen los enanos y toda la podredumbre, empollada en su calor, empieza a  salir por las grietas de una estructura vieja, casposa, corrupta y las ratas corren enloquecidas buscando como salvarse y aprietan el culo y hablan de hacer reformas a todo trapo, antes de que lleguen las siguientes elecciones que se ven perdidas, tan seguros como estaban de tenerlo todo atado y bien atado. Después de más de treinta años de pasar hasta las trancas de reformar nada, con lo bien que les iba, ahora se les mueve el pavimento y lanzan insultos y enseñan los dientes y arañan amenazantes el aire y advierten de que el demonio llega disfrazado y con coleta ¡Fíjense!¡ con coleta! Que los casi dos mil imputados por corrupción, no llevan coleta ni se visten en Alcampo, van bien afeitados, con el cogote fetén y unos trajes a la última, carísimos, oiga. Así nos va.

Los jóvenes de hace treinta años, luchábamos por un mundo mejor y un futuro para nuestros hijos. Hasta hace poco nos quejábamos de que ellos y ellas, la gente joven,  no se movían,  hastiados de ver mierda moral a su alrededor y un mundo en decadencia y llorábamos por dentro, pensando que tanta lucha, tanta sangre y tanto dolor no había servido para nada, una sensación de fracaso y de frustración insoportable. Pero no. La savia nueva resurge con todo su derecho, porque el futuro es suyo como antaño lo fue nuestro.

Que se aparten los consejos de ancianos con oscuros intereses creados, que llega la spanish revolution creando su propio futuro a partir de una idea, de un sueño si quieren ustedes. Porque nada existe sin haber sido soñado antes.

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