La vida tenía un precio

Mientras escribo estas líneas, está muriendo una persona más en España por hepatitis C. Yo no puedo evitarlo, ojalá pudiera. Asistimos impotentes al conocimiento de este dato empatizando con el dolor de las familias, un dolor que pudiera no haber existido, de haber tenido acceso al Sovaldi. Cada dos horas, fallece en España una persona por esta causa. Doce cada día, 4380 cada año…

La salida al mercado de ese nuevo medicamento, el Sovaldi, que cura entre el 90 y el 100% la hepatitis C, llenó de esperanza a los 300000 españoles enfermos de hepatitis C y a sus familias, pero pronto la esperanza se tornó en indignación, en denuncia y en movilizaciones. El Ministerio de Sanidad, aún con Ana Mato a la cabeza, informó de que tan solo se trataría al 1% de los enfermos, aludiendo a la carestía del medicamento, con lo que, durante 2014, tan solo fueron 500 los que pudieron acceder a él y salvar su vida.

Pero analicemos la veracidad o la falsedad de las aseveraciones gubernamentales:

Según el Ministerio de Sanidad, el tratamiento asciende en principio a 60000€ por persona, que tras arduas negociaciones con la compañía farmacéutica que lo comercializa, aprobaron un coste de 25000€ por tratamiento.

Teniendo en cuenta que ese mismo medicamento, el Sovaldi, cuesta en Egipto 900€ y en India 600€ por tratamiento, de la misma compañía farmacéutica, algo no cuadra.

Y teniendo en cuenta también, que según el acuerdo de la OMC (Organización Mundial del Comercio) tomado en Doha (Catar) en 2001 con el propósito de liberalizar el comercio mundial, cuando hay una emergencia social, como la que sufrimos en España con las personas afectadas por Hepatitis C, los Estados miembros pueden emitir una licencia obligatoria para denunciar la patente y crear un genérico. No hace falta que precise que España fue uno de los Estados que asistieron y aprobaron dicho acuerdo.

Debo considerar por tanto, que, o bien nuestros representantes gubernamentales son estúpidos y por supuesto, no hacen sus deberes como correspondería a su responsabilidad y a su cargo, o bien, quieren bajar las cifras del paro, aparte de mandar a los jóvenes fuera del país, a base de matar, conscientemente, a miles de personas, desde niños hasta ancianos.

Por supuesto, la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, ha iniciado encierros durante las últimas semanas, en diversos hospitales de Madrid, Barcelona y Córdoba, para reclamar el derecho al acceso a los medicamentos para todas y cada una de las personas que sufren la enfermedad. Además de pedir que el Ministerio aclare en qué condiciones negociaron con “Gilead Sciences”, fabricante de Sovaldi, piden también una partida presupuestaria de 800 millones de euros para salvar la vida de al menos 50000 pacientes graves.

Como denuncia el actor y escritor Shangay Liby, “se quedan con el dinero de nuestros impuestos, privatizan la Sanidad, dan 1350 millones de euros a Florentino Pérez y dicen que no hay dinero para medicamentos.”

Quienes se han desgarrado las vestiduras capitaneando  movimientos que abogan por el derecho a la vida de los no nacidos, no tienen el menor pudor en negar el derecho a la vida de miles de personas que se enfrentan a una muerte segura pero evitable, con un coste económico nada claro, dadas las controvertidas informaciones en cuanto a la negociación de los tratamientos. El valor de unas vidas nada comparables a los miles de millones de euros que han saqueado los más de 2000 imputados por corrupción, llevándose la palma los  dirigentes del pepé.

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