Cuestión de elegancia

No seré yo quien juzgue a Sonia Castedo, para eso ya están los jueces que son los expertos en aplicar la letra de la ley y administrar la justicia. Solo a ellos les toca decidir sobre sus varias imputaciones, si es inocente o culpable de ellas o en qué medida lo fuere.

Es posible, como ella declara, que no se haya llevado un duro durante su polémico mandato, lo que a todas luces parece innegable, (aunque, repito, que sea la justicia quién lo afirme o lo niegue) es que, los duros de toda la ciudadanía alicantina,  los ha repartido a mansalva para alguna persona o personas en particular a base de tratos de favor y utilizando su posición de poder y eso, es delito quiera ella o no lo quiera.

Pero lo que no puede soslayarse por evidente, es que la antipatía creciente que ha generado entre la ciudadanía en general, ha sido su soberbia y su arrogancia, por el trato despótico y su falta de elegancia en las formas, con las que se ha despachado en todas sus intervenciones dentro y fuera de los Plenos del Ayuntamiento de Alicante y, para acabar la fiesta con traca, el desprecio que ha demostrado a los alicantinos y alicantinas, despidiéndose a la francesa y no presentándose al último pleno para dar la cara, como cabría esperar del saber estar de la máxima  representante de la ciudad. Su altanería y también, su cobardía, ha dejado de manifiesto que ni tiene ni ha tenido la altura suficiente como para rozar la categoría de la que ha presumido durante estos años.

No creo que su intervención en Tele 5 añada o quite gravedad a sus actuaciones como alcaldesa, pero, posiblemente, Sonia Castedo haya encontrado su particular cuerno de la abundancia iniciando una carrera a través de los platós televisivos, dado que en política, tal vez haya zanjado definitivamente sus andaduras. Quién sabe.

Es posible que haya considerado sacar tajada mediática a su impopularidad, como en su día ocurrió con Olvido Hormigós, la concejala de los Yébenes, que protagonizó un vídeo polémico masturbándose para goce propio y el de un atractivo bombero de su localidad. A partir de ahí ha ganado más dinero  a base de entrevistas, aparición en espectáculos televisivos  y posados en revistas que ejerciendo el noble oficio de la política.

Tal vez ahora, a Sonia Castedo la encontremos en los realitis shows  y saltando en las piscinas de los concursos horteras, ya que la elegancia moral no la tuvo como alcaldesa, como mucho, que se haga un hueco en ese curiosos mundo en el que triunfa más la estupidez de lo banal que lo brillante y auténticamente importante. Y es que Sonia Castedo, lo que ha demostrado de sobra, es que lo suyo es el espectáculo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: