¿Cuál es el juego?

Tengo la sensación de estar jugando una partida de cartas, en la que mi contrincante se saca continuamente ases de la manga y en donde no se me permite conocer las reglas del juego. Extraño panorama y más aún incierto final. A eso se le llama hacer trampas, pero cuando la práctica de esa analogía resulta cotidiana y legal, una se pregunta a qué tomadura de pelo estamos asistiendo. Cuando lo pregunto en voz alta, me viene una frase hecha a la cabeza: “La banca siempre gana”.

Nunca mejor dicho. Entre los seis principales Bancos españoles (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankia y Popular) han aumentado sus beneficios en el último año un 31% sobre el ejercicio anterior, o lo que es lo mismo: casi 10800 millones de euros al tiempo que, -he ahí mi estupor- han recortado 8500 puestos de trabajo y han cerrado 1612 sucursales bancarias. Ellos dicen que esa medida la han tomado “para aumentar la eficacia” ¿eficacia? Hombre, pues la eficacia que yo sepa no la han aumentado, sus beneficios, evidentemente, sí.

Las bajas incentivadas, prejubilaciones y despidos mondos y lirondos ha sido el sistema utilizado por las entidades bancarias para deshacerse del 6% de sus plantillas. Y ahora me vuelven a asaltar preguntas que mi lógica no sabe responder: puedo entender que una empresa que acumule pérdidas, deba aligerar costes desprendiéndose de parte de la plantilla, pero, con un volumen de beneficios como los que, años tras año, acumula la banca y habiendo recibido algunas de esas entidades, unos 246400 millones de euros para su rescate que habremos de devolver entre toda la ciudadanía española, no se entienden unas medidas que recortan empleo y cuyos costes cargan a los presupuestos del Estado.

Debe ser esa la parte de la economía saneada a la que se refiere el gobierno, es decir, el reparto de beneficios entre los accionistas, pero, si los despedidos acaban en el paro y los prejubilados deben cobrar su pensión, al final, volvemos a pagar entre todos el beneficio de los banqueros por el sistema de repartirnos la miseria.

Y sigo sin entender la lógica ¿no se trata de crear empleo? Se supone que el aumento de beneficios, aparte de engordar los bolsillos que jamás tuvieron crisis, debería servir para invertir en creación de empleo, o eso es, al menos, lo que nos cuentan y nos cantan desde los informativos  nuestros gobernantes, los mismos que nos aplicaron una reforma laboral que permite declarar un ERE sin grandes dificultades ni controles previos.

Tenemos otro sangrante ejemplo: Coca-Cola Iberian Partners, con unos beneficios anuales de 900 millones de euros, decidió cerrar cuatro de sus fábricas, una de ellas, la de Alicante, por el mismo sistema que los Bancos, afectando con esa medida a casi 2000 trabajadores. A pesar de que varias sentencias obligan a la empresa a reabrir las fábricas y a readmitir a los trabajadores despedidos, la presidenta de la embotelladora, Sol Daurella, considera que aún puede continuar presentando recursos y alargando la situación desesperada de los trabajadores, que continúan luchando en Fuenlabrada por su derecho a un trabajo, arrebatado, sin más sentido que la sinrazón y la codicia de los directivos de la empresa.

¿Qué objeto tienen estas políticas? ¿Es solo el afán acaparador de beneficios? Hace tiempo que lo dudo. La clase media había aumentado de manera considerable en Europa y en la misma medida en España, ahora, esa misma clase media ha mermado y en un porcentaje preocupante de los casos, ha llegado a quedar en parámetros de pobreza a los que nunca pensó que pudiera llegar.

Algunas grandes empresas acogidas a un ERE por el que despidieron a un número importante de empleados, comienzan a contratar con Instituciones Penitenciarias y con la excusa de la reinserción laboral, presidiarios que trabajan por 300 ó 350€ al mes sustituyendo a los trabajadores despedidos.

Pero la cosa no acaba ahí. También me entero por la prensa, que las cadenas de televisión, contrata “aplaudidores” durante 9 ó 10 horas diarias, para hacer de público en determinados programas televisivos a razón de un bocadillo y 8€ por jornada. No es difícil imaginar quienes se ven obligados a aceptar esas condiciones, coger el bocadillo y “la limosna” y callar: jubilados y parados sin subsidio o con una ayuda de 426€.

¿A dónde nos están llevando? ¿Cuál es en realidad el plan? ¿Que volvamos a trabajar de sol a sol a cambio del pan del día? Ese debe ser el progreso del que hablan y en el que insiste Merkel y el vasallaje político al que los ciudadanos y ciudadanas sufrimos sin entenderlo. Para acabar con todo esto, habrá que romper la baraja.

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Un comentario

  1. […] con C de cambio, Consejos electorales, Grecia y el miedo al contagio, Podemos te puede preñar, ¿CuÁl es el juego?, Prisión permanente revisable, ¿voto ciudadano o efectividad?, El voto […]

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