Día de lluvia

Siempre llego con el tiempo justo, un minuto antes de que las puertas se cierren tras mi espalda, pero hoy no, hoy llueve  y he corrido para guarecerme cuanto antes en el vagón, al calor de otros como yo.

Ahora suspiro reconfortada, apoyando la frente en el grueso cristal golpeado por las gotas de lluvia que caen sin descanso. Conozco el paisaje, familiar y cercano. Adivino el ladrido de aquel perro que, cada día, persigue al tren a su paso.

Cierro los ojos. Ahora me dejaré deslizar por el camino marcado, metálico e invariable.

Autora: Maruja Moyano

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