De resaca electoral

Me he levantado de resaca, de resaca electoral. Seguramente esta mañana acuso el mismo cansancio que miles de conciudadanos tras el seguimiento de lo que algunos medios han llamado “la segunda Transición”.

Oigo, no sin cierta sorna, el discurso repetitivo de los portavoces del PP, tratando de convencerse a sí mismos (que no a los demás) de que siguen siendo los más votados, mientras les tiembla la comisura del labio que lucha por mantener forzadamente la sonrisa.

Hay que ver lo fácil que puede ser engañar al público en general con aquello de la relatividad de los votos. Con un 25 o un 30% de votos unos puede ser el partido más votado en términos relativos, pero lo cierto es que el 75 o 70% no te ha votado. ¿es ese el partido más votado?. El engaño parte del discurso mantenido durante los últimos treinta años de que hay que conseguir mayorías absolutas para gobernar con tranquilidad. ¿Tranquilidad para quién?.

Un 51% de la ciudadanía es mayor que un 49%, eso dice la aritmética, pero en cuestión de política, las mayorías absolutas son tan cuestionables como lo son sus rodillos, porque en eso se concretan las políticas de mayoría absoluta: el rodillo y el espaldarazo a la mayoría de la población gobernada, porque no hemos de olvidar que el sistema electoral de reparto de escaños, el sistema “D’Hont”, no es precisamente el que más se ajusta al espíritu democrático, puesto que el voto de un ciudadano o ciudadana, dependiendo de a quien vote, tiene más o menos valor. Luego, no somos iguales. Eso de, un ciudadano un voto, queda sin duda en entredicho.

Lo cierto es que el 24M era una jornada histórica. Desde el movimiento 15M, que removió la ciénaga en la que se había convertido la política española, pasándose de mano en mano el poder entre el PSOE y el PP, ahora tú, ahora yo. El pueblo comenzó a empoderarse, a creer en sí mismo aunque le repetían machaconamente que no se podía hacer nada, que la vida es así, que el pez grande se come al chico y no al revés, que siempre ha habido clases, que todos son iguales y tú a tragar… sin casa, sin trabajo, sin futuro… sin miedo. Así empezó. De repente aquel movimiento se organizó, no sin problemas, claro, pero se organizó. De repente la gente comenzó a creer en sí misma. De repente apareció un partido nuevo PODEMOS, no sin problemas, claro. De repente el pueblo sacó pecho y los casos de corrupción que se habían enquistado sin que nadie, durante años los cuestionara, pasaron a ser el caballo de batalla de todos y cada uno de los partidos. ¡Joer! Todos se volvieron (de repente) indignados perseguidores de la corrupción con la que habían convivido sin ningún problema, mientras participaban de las mieles del poder del bipartidismo incuestionable durante tres décadas.

El rodillo de la mayoría absoluta debería estar prohibido por ley. Una sociedad no es nunca monocolor. Una sociedad tiene matices y eso es lo que le permite evolucionar. Paralizar en una sola opción la sociedad, es como vendar los pies de una niña, el impulso natural de crecer es frenado por la fuerza de una ley absurda que solo produce frustración y dolor.

Durante el último año, este país se ha removido desde las entrañas, ha crecido, ha roto los vendajes de sus pies y se ha puesto a caminar (no sin problemas, claro). Seguramente aún necesitará algún tiempo para volver a caminar con soltura, pero eso ya se irá viendo. Lo importante es que, tras los resultados electorales de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas de toda la geografía española, se fuerza a que, de una puñetera vez, se concilien las posturas, porque no son más que el reflejo de esa variedad de matices de su ciudadanía y es necesario respetarla. Por fin, la izquierda (con todos sus matices, como no) vuelve a tomar las riendas de la política conciliando entre los diversos grupos.

Creo que el pueblo ha ganado después de mucho tiempo porque se ha atrevido a gritar: ¡Sí se puede! ¡Si es posible cambiar las cosas!

Ahora, a demostrarlo.

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2 comentarios

  1. En A Coruña ganó la Marea Atlántica ¡por 4 votos! Los del Partido Patético, ante lo reñido del escrutinio, habían paralizado el recuento al 95% para ver lo que podían impugnar y si podían rescatar algún voto nulo a su causa, ahora se conforman con la lista más votada aunque sumando las otras fuerzas contrarias se los meriendan, pero les queda ese orgullo del que hablas, el de los números, cuando arrasaban los recuentos se daban por buenos en un plis plas. Con eso pueden practicar el victimismo y decir que están todos contra ellos, pobres, resultando ser (o haber sido) todo lo contrario: ellos solitos contra el pueblo.
    Sí, Maruja, la crisis nos ha cambiado, hemos aprendido a debatir, a colaborar, a presentar propuestas ciudadanas, ese es el brote del semillero del 15M que ha creado un tejido cohesionado difícil de romper, gente sin medios de ningún tipo, más que la ilusión, que en cuatro meses han derrotado a toda una maquinaria, y aún les ponen pegas como si llevasen años en la política, cuando el mérito y el fenómeno es grandísimo. Una vez en las intituciones obtendrán el dinero que les corresponde para alimentar y difundir mejor la cuasa.
    Muy cierto lo de las mayorías absolutas, y más con esta derecha tan ultra que no entiende de diálogos ni negociación, solo de dictadura, y que ahora que han perdido dicen estar dispuestos a hacerlo. Cada vez que pillan el rodillo lo destrozan todo; nos destrozan sin piedad y entre risas. Ahora, lo único que hay que negociar es el asiento que ocuparán en la oposición.
    Si se hacen las cosas bien y los pactos adecuados podrá verse que gobernar de otra manera, sin más coste (incluso menos) para las arcas es posible, y esa es la coyuntura que se pretendía evitar a toda costa para que no se nos abran los ojos definitivamente. ¡Que se jodan! (lo aprendí de ellos). Un abrazo.

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    1. En la Comunidad Valenciana llevaban gobernando veinte años. Digo gobernar por decir algo, porque ha sido un expolio permanente. Campaban a sus anchas, seguros de poder continuar haciéndolo eternamente. La comunidad con más casos de corrupción de toda España, tan anchos ellos. La ciudadanía con el cinturón apretado hasta no respirar y ellos, sacando la pasta a espuertas por la trastienda. Pero no nos engañemos, los peperos solo se subieron al carro que ya tenía en marcha el psoe, que tienen mucho que callar aunque ahora se hagan los indignados.
      Esto tenía que estallar.
      Aquí, en Castellón Valencia y Alicante, los grupos de izquierda en los Ayuntamientos suman la mitad más uno en cada una de las tres provincias. El PP se va sin billete de vuelta. En Alicante han pasado de 18 concejales a 8, así, a bocajarro, sin anestesia ni ná.
      Esperemos que ahora se haga de verdad otra política y se empiecen a depurar asesores y gastos innecesarios, como el pago de las reuniones y plenos aparte del sueldo de los concejales, vamos, dos sueldos en uno, una perita en dulce que se han comido durante años.
      Y más cosas que tienen que pasar.
      Un abrazo.

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