Carta a Espe

carta para esperanza aguirreSeñora Aguirre,

El Espíritu Santo inspiró a los madrileños tal y como usted solicitó a los Cielos el mismo 24M y posiblemente así lo hizo su tan venerada ave. Lo que pasa, es que a lo mejor los dioses y el mismísimo Espíritu Santo, están de usted y del PP  hasta la última y más blanca pluma de su cola.

Con inspiración o sin ella, los madrileños y España entera han decidido cambiar de verdad las cosas, cambiar la vida, cambiar las formas, cambiar los fondos… Dar un corte de mangas a aquellos, entre los que usted se encuentra y que llevan demasiado tiempo ejerciendo el corte y el recorte, el de mangas y el de derechos, al resto de la población. Bueno, a la parte de la población que no comparte su estatus económico y social.

Usted, señora Aguirre, cada vez que habla sube el pan. La encuadraría más entre los personajes esperpénticos de los programas basura de la televisión, esos que entretienen y hacen reír a las masas más alienadas, que entre los líderes políticos responsables de la organización y gobierno de un país de 45 millones de personas.

Como decía Iñaki Gabilondo en uno de sus comentarios de prensa: “Esperanza Aguirre es de esa estirpe de ricos de nacimiento que llegan al mundo desprovistos de sentido del ridículo”. ¡Y qué razón tenía el afamado periodista! No sé que es más grande, si su soberbia o el morro que le echa cada vez que se pone ante un micrófono. Porque, usted, señora Aguirre, habla y actúa como si la ciudadanía en general fuéramos tontos de capirote y ese es un gravísimo error, de ahí que los resultados electorales le hayan dejado a usted y a los de su cuerda, más pasmados, confusos y perdidos que un calamar en un campo de trigo.

Nadie decide en que familia nacer y usted, condesa de Bornos y grande de España, que se confiesa orgullosa de ser parte de la aristocracia española, como si se lo hubiera ganado, tiene profundamente asumido, no sé si por alguna extraña mutación genética, que esa condición social obsoleta, superflua y banal, la coloca por derecho en un estadio superior al resto de los mortales. Pero eso, señora Aguirre, solo denotan los años luz que la separan a usted de la realidad.

Tal vez no haya caído en la cuenta, pero quienes no ostentamos títulos nobiliarios, ni los ambicionamos, ni los consideramos necesarios para absolutamente nada en este siglo en el que ha nacido usted extemporáneamente, sentimos el mismo orgullo de pertenecer a una clase social que es, per se, la sal de la tierra, pues sin nuestro esfuerzo y sacrificio, iba a comer usted y todos los de su clase, las boñigas de los caballos de sus tierras.

Algo que no ha acabado de entender, señora condesa, es que hace años que los hijos e hijas de la clase trabajadora iniciamos un lento pero constante acceso a la cultura, que se expande exponencialmente generación tras generación y que ha permitido, a base de trabajo y estudio, ampliar y enriquecer nuestra capacidad de análisis, puesto que la inteligencia ya la teníamos impresa en los genes, una inteligencia que usted insulta siempre que puede. Esa expansión del conocimiento y el desarrollo de nuestras capacidades, que son casi infinitas, han supuesto un serio peligro, una amenaza para ustedes, que no necesitan ni se preocupan de superar su propia mediocridad, puesto que, aunque sus vástagos no sepan hacer la “o” con un canuto, ya tienen de antemano un silloncito en el consejo de administración de alguna de las empresas que explotan y estafan sin piedad a nuestros hijos e hijas, que han de demostrar cada minuto de su vida su talento y su valía, sin que ello les suponga una garantía de futuro mientras ustedes deciden sobre nuestras vidas.

Ese temor irracional al avance cultural y profesional de las clases populares, ha sido la causa de que hayan decidido cortar por lo sano. Acabar con lo público a favor de sus bolsillos privados y ya inflados; exterminar el acceso a la educación, sobre todo a la educación superior de nuestros hijos e hijas; arrebatarnos los derechos sociales y laborales conseguidos durante años de luchas y reivindicaciones justas, rebajar nuestros salarios, precarizar la sanidad; subir nuestros impuestos y bajárselos a los grandes capitales; especular con nuestro dinero para enriquecer a los ya ricos; blanquear miles de millones de euros de dudosa procedencia; abrir cuentas en paraísos fiscales con dinero robado a todos nosotros…

Ahora, señora Aguirre, tras el descalabro electoral que ha puesto ante sus narices un “YA BASTA” que no sería más visible con luces de neón, usted intenta seguir imponiendo sus condiciones (permítame un momento, que me ha dado la risa floja) con tal de impedir que “Ahora Madrid”, encabezado por Manuela Carmena, a la que usted no llega moralmente ni a la suela de los zapatos,  consiga la Alcaldía de la capital de España porque, según sus palabras, Podemos está detrás y quiere cambiar el sistema democrático occidental y volver a la España pre constitucional e imponer los “soviets” en los barrios.

Vamos a ver señora Aguirre, sí, lo ha entendido usted por fin estupendamente. El problema es, que usted, como todos los de su cuerda, ven las cosas al revés, por eso defecan por la boca y piensan y gobiernan con lo que nosotros llamamos vulgarmente “culo”.

En efecto, queremos cambiar el sistema por una democracia real, pero no real de realeza, sino de realidad. Los “soviets”, como usted los llama (el nombre es lo de menos) permite que esa democracia real (de realidad) sea posible, porque el pueblo debe ser quien supervise y opine sobre su vida, sus problemas y su futuro.

En lo que se equivoca de cabo a rabo es en que queremos volver a la España pre constitucional. Al contrario, a esa España nos han devuelto ustedes, a la España precaria, empobrecida, mísera… eso se llama “involución social” y nosotros evolucionamos, avanzamos, caminamos hacia una sociedad igualitaria y justa, con ciudadanos y ciudadanas, no con vasallos y mendigos laborales al servicio y a los pies de la opulencia, la codicia y la corrupción.

Usted que, como “cazatalentos” ha sido todo un éxito, pues ha fichado a un buen puñado de corruptos que se han forrado a su sombra y con su beneplácito vaciando las arcas públicas en aras de su beneficio personal, no tiene altura moral para venir a imponer ni a insultarnos con sus palabras ni con su prepotencia.

Su tiempo se está acabando, invoque de nuevo al Espíritu Santo, a ver si obra un milagro y la devuelve a la Edad Media de la que, por algún conjuro maléfico, salió usted.

Reciba un educado saludo.

Anuncios

3 comentarios

  1. ¡Hala!, que bien me quedao.

    Le gusta a 1 persona

  2. De verdad que sí.

    Le gusta a 1 persona

  3. […] PP y el ruido de sables Elecciones: Primer Round. Notas desde un año político Después del 24M Carta a Espe Paisaje después de la batalla electoral Nueva vieja política Pollos descabezados El PP sigue […]

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: