Entre el estupor y la indignación

Reconozco que llevo dos días noqueada, entre el estupor y la indignación. Reconozco que mis nociones de economía no están al nivel de un economista profesional, puesto que yo no lo soy. Precisamente por eso atiendo las explicaciones que, de forma más o menos pedagógica, nos transmiten a través de los medios de comunicación concienzudos economistas de todo color y pelaje.

Lo que me sorprende es que en todo este maremágnum de la “no salida” de la crisis griega, es que en lo único que los análisis coinciden es en que Grecia tenía que elegir entre lo malo y lo peor. Luego viene el discernir qué es lo malo y qué es lo peor. Ni siquiera se posicionan ideológicamente a un lado y otro, eso me tiene desconcertada. Hubiera visto lógico que las fuerzas de izquierda optaran por “A” y las fuerzas conservadoras por “B”, pero no. incluso en eso se entremezclan sospechosamente.

A los mortales de a pié no nos queda otra que tomar posiciones conforme nuestra idea de lo coherente y de lo honesto nos dicta sin que a nuestra falta de preparación académica en la materia de la alta economía, se le pueda achacar error alguno, visto que los expertos tampoco  aciertan de forma contundente en la presunta verdad.

Así que me lanzo sin red a desmenuzar mi análisis con todo el derecho que la libre expresión me permite y lanzo además un suspiro estremecido por el pueblo griego, por el valiente y machacado pueblo griego.

Pedir la opinión del pueblo ante una decisión vital para todos, me pareció y me sigue pareciendo la opción correcta, eso es la democracia. Hasta ahí aplaudo a Tsipras, pero acto seguido me pregunto ¿por qué coño le pide el apoyo y el voto OXI (no) al acuerdo que la fascistounión europea trataba de imponer como una losa a Grecia y a continuación, con el apoyo de la aplastante mayoría de todo un pueblo, se baja los pantalones hasta los tobillos y da el sí quiero a un acuerdo aún peor?

Por mucho que me lo expliquen no lo puedo admitir. Si el pueblo ha dicho NO, la respuesta ha de ser NO o eres un traidor, lo quieras reconocer o no quieras. Si Tsipras creía que su criterio era mejor que el de todo un pueblo, que no hubiera preguntado, en vez de reírse en su cara y de demostrar que la opinión del pueblo, al final, no le importaba una mierda.

El escritor David Torres recuerda en su artículo “Caballo de Troika” una frase de Churchill a Chamberlain después de que volviera de firmar su lamentable pacto con Hitler. “Entre la ruina y el deshonor, habéis elegido el deshonor. Y tendréis la ruina”.

Creo que Tsipras ha repetido el error de Chamberlain y merece que se le escupa la misma frase. No me extraña que el sentido de la decencia haya hecho dimitir a algunos de sus ministros. Tsipras no ha ofrecido solo la cabeza de Grecia a los poderes financieros liderados por Alemania, Tsipras ha ofrecido la cabeza de todos los pueblos del sur de Europa ante la satisfacción de la derecha reaccionaria empezando por Rajoy y todo su corrupto PP.

Lo que me ha dejado más noqueada todavía, ha sido las declaraciones de Iñigo Errejón, que en nombre de Podemos, ha apoyado la decisión de Tsipras de acceder a incrementar la deuda griega, cargar sobre los hombros de la ciudadanía más vulnerable recortes aún más cercenantes y crueles y privatizar estamentos importantísimos de Grecia a cambio de continuar en el euro. Eso no solo me ha noqueado, eso me ha cabreado.

¿Por qué ese empeño en no salir del euro cuando esa es la opción mala, pero no la peor? La peor es continuar en él bajo la bota alemana y la oligarquía financiera mundial.

Dos premios nobel de economía han abogado por el “NO” al acuerdo propuesto por la UE a Grecia: Paul Krugman y Joseph E. Stiglitz. Ellos, además de otros conocidos economistas, españoles y extranjeros, de reconocido prestigio mundial.

Krugman escribía en su blog hace pocas fechas que “el apoyo a las medidas de la troika supondría prorrogar indefinidamente las condiciones de los últimos años y tendría implicaciones políticas negativas en el país. La devaluación monetaria no crearía mucho más caos del que ya existe y allanaría el camino para una “eventual recuperación, como lo ha hecho en muchos otros lugares y ocasiones”.

Por su parte, Stiglitz, en relación a la salida de Grecia del euro decía que “los griegos podrían lograr la oportunidad de modelar un futuro que, aunque quizá no tan próspero como el pasado, es mucho más esperanzador que la inconsciente tortura del presente.”

El premio nobel, además, no se cortó un pelo en afirmar que la Unión Europea no está rescatando a Grecia, sino a los bancos alemanes y cuando el periodista le preguntó: “¿Cómo explican los Gobiernos a los ciudadanos que hay dinero para rescatar a los bancos y luego les imponen medidas de austeridad?” él contestó: No pueden. La respuesta es que o Europa muestra su solidaridad o no puede pedir a los ciudadanos de esos países que sacrifiquen sus vidas a través de su bienestar para salvar a los bancos, cuando estos fueron los que causaron los problemas primero. Ahí está en juego el concepto de justicia social.”

Ante todo lo que estamos viviendo, lo que me parece mentira es que alguien siga pensando que formamos parte de una Europa unida, democrática y solidaria. Quien lo diga, o se engaña o trata de engañar.

La mal llamada Unión Europea, de unida no tiene nada. Los países ricos doblegan a los países pobres y les hacen pagar con sangre, sudor y lágrimas la pujanza de quienes más tienen. El poder económico aspira a continuar manteniendo el control del mundo, apropiándose de la riqueza de todos para mantener en la cúspide a unos cuantos.

Es la historia del mundo, no veo grandes diferencias con otros tiempos, esos tiempos de los que hablan los libros y hasta los papiros. Temo que la decisión del parlamento griego nos haya hundido a todos en la miseria para alegría de Merkel, Rajoy y todo su séquito. Si yo fuera griega también estaría rompiéndome la cara en la calle en estos días, soy española y no lo descarto

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7 comentarios

  1. Pues ya somos dos los anonadados (me creía afectado por una demencia senil un tanto prematura, menos mal, qué alivio, gracias por la perfecta exposición).

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    1. Creo que somos muchos y muchas los que nos encontramos en ese estado José Angel, hemos pasado de la satisfacción por el resultado del referéndum a poner cara de pasmados. Nos ha cogido tan por sorpresa como a los propios griegos.
      Un saludo

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  2. Pasa por mi blog si quieres y cuando quieras (reconocimiento: LOBO NEGRO). Un abrazo.

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  3. Vivo sin vivir en mi…tantas idas y vueltas para acabar siempre en lo mismo. La izquierda no sabe dónde tiene la mano derecha.

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  4. El reto de siempre, Antonio: la inmadurez de la izquierda que no aprende del pasado. Pero como los adolescentes, también tiene ese lado positivo de atreverse siempre a empezar de cero porque sabe que el futuro siempre será suyo.

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  5. El poder y los chantajes de la Europa de los mafiosos tienen pocos límites.

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  6. Reblogueó esto en pásaloya.

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