Cuando el derecho al voto no es para todos

Sábado de reflexión, domingo de votación y lunes de resaca, como Dios manda. ¡Lo que me he reído recordando las imágenes del día de ayer en televisión! Una monjita vestida de blanco y gris salía del colegio electoral y la periodista le pregunta: Y usted ¿a quién ha votado? Ella, con risita picarona  echa casi a correr mientras repite: ¡El voto es secreto! ¡El voto es secreto!.

Vamos, que no se nos ocurre ni de lejos a quién ha votado la buena mujer. ¡La madre que los parió!

Iba yo de camino a ejercer mi sacrosanto derecho al voto y todo lo que se me cruzaba eran ancianos y ancianas que volvían, con gesto responsable, de depositar la papeleta del PP en la urna. Yo nunca veo tanta tercera edad un domingo por la mañana en bandadas tan compactas. Ya sé que hablo como si yo tuviera dieciocho primaveras, cosa que hace mucho que pasó a la historia, pero es que el paisaje llamaba la atención. El 20 de diciembre, sin duda fue día de puertas abiertas en los geriátricos.

Ya lo decían los estudios previos a las elecciones: “98 de cada 100 electores mayores de 65 años votarán al PP”. Solo eso puede explicar que el partido más corrupto de la historia y que más dolor ha infligido a las clases populares en favor de las clases altas de nuestra sociedad, a pesar de perder la mayoría absoluta, que ya es algo, vuelva a ganar por goleada al resto de partidos con más de siete millones y medio de votantes.

Me iba temiendo el resultado final conforme avanzaba camino de mi objetivo y me los veía venir con sus mejores galas de día de fiesta. En el lado contrario están los emigrantes económicos, jóvenes en su mayoría que no han podido ejercer su derecho al voto, o para ser más exactos: tan solo el 7’9% ha podido hacerlo.

El voto del emigrante joven, es de tendencia izquierdista y en los últimos años, como todos y todas sabéis, han aumentado alcanzando ya cifras que no se veían desde la postguerra.

La “Marea Granate” ha denunciado por activa y por pasiva, todas las irregularidades que se vienen sucediendo en los distintos procesos electorales que, en vez de irse solventando, se han ido aumentando, poniendo todos los palos en las ruedas posibles para impedir que la ciudadanía española residente en el extranjero pueda cuestionar con su libertad de decisión, el liderazgo férreo que las monjitas de los geriátricos velan por mantener.

Los españoles emigrantes pero no residentes (unos 700.000) no han podido acceder a la ampliación del plazo que nos cacarearon que habían puesto en marcha, puesto que solo era para residentes, gente que lleva muchos años en el extranjero y por lo general son mayores. En todos los casos, incluso en aquellos que han logrado inscribirse en las Embajadas y Consulados para poder votar en tiempo y forma, no les han llegado a tiempo las papeletas y por tanto, el trabajo, el esfuerzo, los desplazamientos y sus costes, han sido una tomadura de pelo para todos ellos. Eso ya ha ocurrido en las anteriores elecciones sin que ni PSOE ni PP, hayan movido muchos dedos para solucionarlo, al revés, pactaron el 2011 una Ley de Reforma Electoral de la que hoy el PSOE se arrepiente y mucho y es que no tiene demasiado que echarle en cara al PP, puesto que sus hábitos han sido durante todos estos lustros de reparto del poder a turnos, muy similares entre ellos y de los españolitos de a pié solo se han acordado para renovarse en las urnas.

A eso se le llama mearse en la democracia con descaro y alevosía. Ahora toca descalabro y tirarse de los pelos y es que, donde las dan, las toman. A su favor tienen la falta de memoria histórica del pueblo español que un poco buey sí que es y por supuesto, el analfabetismo político de la mayoría que bien se han preocupado en fomentar.

Siempre queda la esperanza de que, poco a poco, la miopía generalizada de un pueblo poco acostumbrado a decidir sin una vara en la espalda, comience a entrever que en tan solo tres meses, aquellos ayuntamientos que rompieron con la tradición bipartidista y adoptaron nuevas formas de gestionar los bienes que son de toda la ciudadanía, han logrado rebajar la deuda heredada de los gobiernos del PP, en más de 100 millones y eso, solo se logra aplicando unas políticas muy diferentes de las que los dirigentes PPeros nos tenía acostumbrados.

El cambio tiene que llegar, era necesario, es necesario y debe hacerse con valentía, a pesar de todas las zancadillas que a buen seguro nos esperan. Una política enfocada hacia el bien común y a la justicia social debe reemplazar a la política del despilfarro de unos cuantos y la opresión de la mayoría. El camino hacia un futuro de esclavismo ha de ser bloqueado, ahora es el momento.

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Un comentario

  1. Articulazo, Maru, como es frecuente en tí (también, 😉 ) Me has sacado una sonrisa con el “ambiente” de residencia que respiraste al ir a votar pero es que me pasó lo mismo y me deprimí, le dije a mi pareja que no era bueno para mi salud votar tan temprano. conste que su madre tiene 82 años y ¡vota a Podemos!, pero debe ser la excepción, yo me deprimí, insisto.
    Cierto que hay que hay que dar tiempo a que esos ejemplos municipales de buena gestión se extiendan hasta alcandar la conciencia popular, eso era lo que querían evitar a toda costa los corruptos del ppsoe, dar opción a que se pueda valorar una administración diferente (más que perder las elecciones) A ver si la esparanza echa raices.

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