Las profundas raíces de la violencia de género -tipos de violencia-

Publicado en Revista “Libre Pensamiento” nº 85 – Invierno 2015/20

http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/59057

Por su extensión publico en tres partes.

Cuando escuchamos la palabra “violencia” la idea inmediata que nos viene a la cabeza, es el golpe, la herida, la sangre, el hueso roto, el ojo morado… sin embargo, la violencia se ejerce mucho más allá del dolor físico.

Existen distintos tipos de violencia y estos no siempre dejan señales visibles en el cuerpo de la persona que lo sufre.

Según la Profesora de Sociología de la UC de Madrid, Mª Jesús Miranda López, << … no existe una distinción sustancial entre la violencia en general y la violencia contra las mujeres y las niñas. No se va a erradicar la segunda si persiste la primera y ello por una razón evidente: en cualquier situación presidida por la razón del más fuerte, los más débiles son las primeras víctimas…>>

LA VIOLENCIA SIMBÓLICA

El sociólogo francés Pierre Bourdieu, escribía hace unos años en un artículo <<La dominación masculina que hace de la mujer un objeto simbólico, cuyo ser es un ser-percibido, tiene el efecto de colocar a las mujeres en un estado permanente de inseguridad corporal, o mejor dicho, de alienación simbólica. Dotadas de un ser que es una apariencia, están tácitamente conminadas a manifestar una especie de disponibilidad sexuada y eventualmente sexual con respecto a los hombres […] Este es, efectivamente, el convenio tácito sobre el que se funda la violencia sexual, genital o afectiva contra las mujeres, alienadas de sí mismas, son sobre todo cuerpo, soporte físico de agresiones…>>

Dicho de otra manera, la percepción simbólica que se tiene de la mujer, no va mucho más allá de la percepción de un objeto, de una cosificación destinada al uso y disfrute del varón, por ello el hombre la percibe como algo poseíble, sometido a su deseo y por tanto, objeto también de castigo cuando manifiesta insumisión.

LA VIOLENCIA ECONÓMICA

En palabras del profesor de historia política, Barrington Moore <<…la peor forma de violencia que sufren ahora mismo las mujeres, es la violencia económica y ello por dos razones: la primera, porque supone en sí una importante causa de muerte y de sufrimiento. La segunda y no menos importante, es que la pobreza les impide escapar de otras formas de violencia, les hace vulnerables, les sujeta a ellas. Al desgarro familiar y la sumisión forzada de la emigración económica; al peligro de convertirse en mano de obra barata y con frecuencia despreciada, en las empresas de tráfico ilegal de droga; a la violencia extrema de la prostitución, del turismo sexual, de la migración ilegal y forzada como simple materia prima de los negocios pornográficos.

Degrada la violencia simbólica, la privación de una imagen más allá del cuerpo, de la autoestima de saberse un ser humano. No cabe duda de que la miseria es la peor enemiga de las mujeres del mundo>>

No le falta razón al viejo profesor Moore. La miseria es la forma más brutal de violencia contra las mujeres, pues son las que en mayor proporción la sufren en todo el planeta. De hecho, el poder económico y político está masculinizado, es decir, en manos casi exclusivamente de hombres, en cambio, la miseria está feminizada. Son datos escalofriantes que dan para otro detallado artículo sobre este tema y que no vamos a tocar aquí por la extensión disponible..

LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Abríamos este apartado citando a la Profesora de Sociología Mª Jesús Miranda. Es ella quien habla en uno de sus artículos sobre la violencia institucional.

Miranda dice en su artículo que <<La violencia contra las mujeres no está solamente en las costumbres ancestrales, también está en las regulaciones legales, políticas y religiosas de muchos países. Resulta sencillo hace mención de la violencia institucional a la que están sometidas las mujeres en los países islamistas, pero España es el país de la Comunidad Europea con un porcentaje más alto de mujeres en su población reclusa. Si dirigimos la vista a tras, podemos comprobar que en 1960, el porcentaje de participación de las mujeres en la población interna en centros penitenciarios era exactamente igual al de ahora. En 1960 había en las prisiones españolas casi un centenar de mujeres condenadas por aborto, debido, precisamente, a una legislación que interfería más que la actual en el ámbito de lo privado.

Cuando la actividad estatal cambia de signo en la regulación de la esfera íntima, es decir, cuando se reduce la violencia institucional contra las mujeres, y se les permite una mayor libertad de acción, reconociendo su derecho al divorcio y aunque de manera limitada, al aborto, disminuye el número de ellas que se ve forzada a recurrir a la violencia para escapar de situaciones extremas de abuso, humillación y desamparo.>>

Aún así, la falta de protección de las mujeres por parte del Estado, reduciendo las inversiones destinadas a su formación y a la vigilancia directa de sus maltratadores, también es considerado como violencia institucional.

LAVIOLENCIA FÍSICA INTERGRUPAL

De la misma forma que la violencia económica se ceba sobre las mujeres en un porcentaje alarmantemente superior que sobre los hombres, la violencia física inter grupal, o dicho de otra forma: las guerras, ocasionan un número de bajas de civiles superior incluso a las bajas producidas por la contienda directa entre soldados, pero no solo eso.

En el debate bianual de las Naciones Unidas sobre la protección de los civiles, que se celebró el 27 de enero de 2015, se centraron en los retos en materia de protección y las necesidades de las mujeres y las niñas en los entornos de conflictos armados y posteriores a conflictos, presentándose carta de fecha 16 de enero de 2015 del Representante Permanente de Chile ante este Organismo, carta de la que extraemos algunos de sus párrafos que dicen así:

<<El inicio, la continuación y la intensificación de los conflictos armados y la recurrencia de la violencia en los entornos posteriores a conflictos en todo el mundo han tenido repercusiones particulares para las mujeres y las niñas, cuya vulnerabilidad ha aumentado a causa de la desigualdad entre los géneros y que han sido el blanco de ataques directos en el marco de tácticas bélicas y de violaciones deliberadas de sus derechos.

“En el Iraq y la República Árabe Siria, las mujeres han sido blanco directo en el estallido de la violencia, y se tiene noticia de casos de violación, matrimonios forzosos, prostitución forzada, restricciones a la circulación, aplicación de códigos de vestimenta y lapidaciones de mujeres por presunto adulterio en las zonas controladas por militantes del Estado Islámico del Iraq y el Levante. En la escalada de la violencia registrada en el Iraq en 2014 destacan la matanza en Bagdad de presuntas trabajadoras sexuales y los ataques selectivos y secuestros en masa de mujeres pertenecientes a minorías (S/2014/693, párr. 34).

En la República Centroafricana y Sudán del Sur, las mujeres se han visto afectadas de manera desproporcionada por el desplazamiento masivo. En algunas zonas de Sudán del Sur, la tasa de hogares encabezados por una mujer se aproxima al 60% y las mujeres y las niñas se enfrentan a considerables riesgos relacionados con la seguridad, incluso en sitios destinados a la protección de los civiles. En la parte oriental de la República Democrática del Congo sigue habiendo preocupación por la presencia de grupos armados, el aumento del número de desplazados internos y refugiados, que son en su mayoría mujeres y niños, y los continuos casos de violencia sexual. En el Afganistán, en el primer semestre de 2013 el número de mujeres y niñas que resultaron muertas o heridas aumentó un 61% respecto a 2012. Por otra parte, las mujeres con funciones públicas continuaron siendo víctimas de asesinatos o ataques selectivos (S/2014/693, párr.35).

Además, la resolución 2122 (2013) se centra en la necesidad de abordar toda la gama de vulneraciones y abusos de los derechos humanos que experimentan las mujeres en situaciones de conflicto armado y posteriores a conflictos. Entre otros, estos abusos incluyen las matanzas relacionadas con los conflictos y la violencia sexual en sus múltiples formas, tales como la violación, el embarazo forzado, la esterilización forzada, el aborto forzado, la prostitución forzada, la explotación sexual, la trata, la esclavitud sexual, la circuncisión forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable; la detención arbitraria de mujeres y niñas: el secuestro y matrimonio forzado de mujeres y niñas; los ataques contra la educación de las mujeres y las niñas, incluidos los ataques directos contra las niñas en edad escolar; las amenazas a las familias; el aumento de los ataques contra las defensoras de los derechos humanos y la sociedad civil; las amenazas constantes contra las dirigentes políticas y las profesionales de los medios de información; la destrucción de infraestructuras civiles; las restricciones a la circulación; la imposición de códigos de vestimenta; la violencia física contra quienes no respetan las normas impuestas por las partes de los conflictos armados, incluida la muerte, como en el caso de las lapidaciones y los homicidios por motivos de honor; el mayor riesgo que corren las mujeres y las niñas, que representan la mayoría de las víctimas de la trata de personas en general, de ser objeto de trata sexual y laboral.>>

Sobran más palabras. La violencia no tiene una forma única, cuya consecuencia más grave acaba siendo la muerte de la mujer. La violencia mata también de otras maneras, mata la autoestima, mata el futuro, mata la vida digna, mata como ser humano, mata hasta destruir psicológicamente a sus víctimas, mata socialmente a las mujeres y también a los hombres que, orgullosos y convencidos de que deben mantener una imagen de autoridad frente a las mujeres, pierden la oportunidad de tener una vida mucho más plena y feliz junto a sus compañeras con rango de igualdad y disfrutando de todos aquellos valores y sentimientos que les han sido negados por “femeninos” y que reprimen en el fondo de su corazón. Esa es, tristemente, una carencia que como seres humanos, los hombres deben sentir.

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3 comentarios

  1. En este enlace https://jaordiz.wordpress.com/2016/03/30/libertad-4/ hay un nuevo reconocimiento o premio para tu labor, para este blog. Un abrazo desde Oviedo.

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  2. De nuevo tengo que agradecer tu generosidad. Un abrazo José Angel.

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  3. […] de la Filosofía Las profundas raíces de la violencia de género: ¿De qué hablamos?, Tipos de violencia y ¿La educación es la clave? Sadismo y crueldad Agua y corrupción en la Comunidad de […]

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