¡GRATIS! Curso intensivo de Difamacioning

Tómeselo como quiera, la difamación es para algunos un deporte, una forma de vida, un estilo periodístico… en fin, es una práctica que requiere, al menos, un buen grado de énfasis, reiteración y manipulación verbal y psicológica como para resultar convincente. No es difícil de hacer, sobre todo cuando hay público lo suficientemente dispuesto a creer y/o hambriento de morbo.

El primer empujón es fundamental: una vez lanzada la difamación, rueda sola, se amplia, se extiende y hasta le brotan ramas. La mayor o menor perfección en su elaboración no es importante, casi nadie acudirá de mutuo propio a comprobar la veracidad o no del bulo, es más, aunque así fuera, la onda expansiva de la difamación siempre será mayor que el peso de las pruebas en su contra.

La difamación es en sí misma la mayor arma de destrucción masiva que se ha utilizado en la historia. No importa el objetivo a difamar, ya sea personal, grupal, profesional o político. En cualquier caso el bulo siempre hace su papel de forma efectiva puesto que corre siempre más rápido que la verdad, demasiado minuciosa ésta como para extenderse a la velocidad del bulo que no necesita mayor fuerza que la simple dicción, cuanto más coloreada y llamativa, mejor.

Si usted necesita hundir a alguien profesional o personalmente, si quiere sembrar dudas sobre la reputación, la moral, la fiabilidad de cualquier enemigo, no lo dude, la difamación es su mejor aliada. No tema por el coste querido amigo o amiga, casi siempre sale gratis y en ocasiones, el precio no solo será pequeño, sino que hasta aumentará su caché en tertulias televisivas. Como puede ver, todo son ventajas.

Si es usted mezquino, pésimo profesional, experto en manipulaciones, con pocos escrúpulos a la hora de mentir, falsificar e insultar y además desconoce lo que es el respeto, ha encontrado su curso ideal para perfeccionarse en lo que más le gusta hacer: pasar por encima del cadáver de cualquiera con tal de sentirse importante, el centro del mundo y olvidar que en el fondo de su alma, se sabe un inmundo gusano.

Si sus aspiraciones son mucho más grandes que joder al prójimo de a pié y también quiere agradar a sus amos (mucho más mezquinos que usted, aunque le cueste creerlo) le aportamos en esta primera unidad del curso, este link totalmente gratis con el que podrá demostrar que a su odiado enemigo le financia el terrible régimen de Venezuela a través de una Entidad Bancaria bien conocida en un paraíso fiscal.

http://www.oncop.gob.ve/vista/manuales_funcionales/REGISTRO%20DE%20PAGO%20DIRECTO.pdf

Usted solo deberá rellenar convenientemente los apartados en blanco con los datos de la persona a destruir y añadir al final todos los sellos que le facilitaremos mediante escaneo y que usted tendrá que encargar en cualquier imprenta de su confianza por muy poco dinero.

Solo le pedimos que si usted no es especialmente “manitas” en el noble arte del Corta Pega, se busque algún ayudante que no resulte un “chapuzas” como ha hecho nuestro alumno Eduardo Inda, el cual nos ha dejado en mal lugar al no haber estudiado suficientemente las instrucciones que damos en este curso de perfeccionamiento en difamacioning y cuide los detalles, por ejemplo:

Al ajustar el documento verdadero del falsificado, procure que las columnas coincidan y no se salgan unas de otras para que la superposición no sea tan evidente.

Procure que el Organismo emisor de la transferencia de dinero fraudulento exista en la fecha detallada en el documento, no emita desde el Ministerio de Economía y Finanzas de la República Bolivariana de Venezuela en 2014, puesto que ese Ministerio dejó de existir en 2010 pasando a llamarse “Ministerio del Poder Popular para la Economía, finanzas y banca pública” desde entonces.

Si el Organismo emisor pertenece al gobierno de Venezuela, por favor, no anote la cantidad presuntamente transferida en dólares, sino en bolívares que es como normalmente se abonan los pagos conforme a la práctica reglada en Venezuela.

Anote siempre un código del proyecto a pagar, si lo desconoce, infórmese bien antes.

En el apartado “Abónese en Banco” anote el código de identificación de dicho Banco y no plasme un “SI” en su lugar.

Infórmese también de cuál fue el último número de identificación de las órdenes de pago del país en cuestión, no ponga “36277” cuando ese año solo se emitieron 7150. Sea listo y ponga un número inferior a ese, aunque solo sea para despistar.

Anote apellidos y nombre (EN ESE ORDEN) de la persona a difamar en el documento y no al revés, solo para que resulte más verosímil.

Tras estas instrucciones, esperamos que usted sea mucho más inteligente y no repita las chapuzas y el cutrerío del mentado Sr. Inda y no se convierta como él en el hazmerreír del panorama periodístico mundial.

Y ahora, comience las prácticas y… ¡buen trabajo!

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2 comentarios

  1. Cuando la difamación se convierte en una esperpéntica chapuza puede tener resultados contrarios a los esperados: solidaridad con el difamado y caída en desgracia del difamador. El payaso de Inda ha ido demasiado lejos, a este tipo le he creído pocas cosas pero ahora ya puede decir lo que quiera, desde luego, cuando quiera información ya sé a dónde no ir, que no fui nunca.

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  2. Ese tío tiene que estar bien apuntalado, ya tiene varias denuncias por difamación y sigue ahí, haciendo las delicias de los espectadores

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