Trumpmático amanecer

Amanece y en las cocinas empieza a oler a café mientras buscamos las noticias que se nos han acumulado durante la noche. Desayunamos leyendo los titulares con la gran noticia mundial: Donald Trump es ya el nuevo Presidente de los EEUU.

Escuchamos a los tertulianos de todas las cadenas de televisión rasgándose las vestiduras ante el resultado sorpresivo y abrumador, nadie se esperaba un final que contradice todos los sondeos previos a las elecciones hasta pocas horas antes de cerrar los colegios.

Yo también siento cierta decepción, pero tampoco tendríamos que echarnos las manos a la cabeza por el resultado electoral norteamericano cuándo nuestros recién estrenados resultados electorales han sido los que han sido. Cualquiera diría que en nuestro país tenemos algo que reprocharles a ellos, como si pudiéramos presumir de nuestro flamante gobierno.

De nuevo la tesis del éxito de determinados partidos o ideologías a base de errores ajenos y no de méritos propios se puede aplicar a EEUU, igual que se puede aplicar a nuestro país.

Está claro que no es comparable nuestro sistema electoral ni nuestra realidad como Estado, ni gran parte de los factores que influyen a la hora de ejercer el voto aquí y allí, sin embargo, sí empieza a tener rasgos similares con otros países de la UE, por ejemplo, la radicalización hacia la extrema derecha de los sectores populares más castigados por la crisis.

Ninguno de los candidatos de los partidos mayoritarios americanos entusiasmaba a la población, eso era más que sabido, pero el peso de una política económica más dirigida a la potenciación de las grandes empresas que a la cobertura de la gran base social, estalla sacando su cara más fea. Al racismo, el machismo y la xenofobia, ha sabido Trump sacarle partido para ascender fulgurantemente a la Casa Blanca. Los sectores más empobrecidos por las políticas económicas que han dejado sin perspectivas de futuro a las poblaciones más industriales de EEUU a base de recortes, sobre todo aquellos ciudadanos de raza blanca y poca formación cultural, han reaccionado culpando de sus problemas a otros trabajadores igualmente machacados por las mismas políticas, e incluso a las mujeres.

Los ataques hacia los inmigrantes, las amenazas hacia las personas de otras culturas y religiones, las humillaciones dirigidas por Trump a las mujeres, lejos de ser un revulsivo para los votantes han sido un acicate a la hora de su elección. Si lo pensamos, no es diferente de lo que piensa mucha gente que vota al Pepé. La falta de trabajo en general y el oscuro futuro para los jóvenes, no son percibidos como el producto de un determinado sistema económico, sino que culpa al otro de pelear por el mismo pan. Nadie se pregunta cómo un magnate multimillonario va a velar por el bienestar de una población empobrecida por el mismo sistema que a él le ha enriquecido. Que nadie crea que va a luchar contra “el sistema”, si hiciera eso, estaría luchando contra sí mismo, porque Trump es “el sistema”. En Europa, los partidos de extrema derecha comienzan su ascenso apoyados en esa misma filosofía que distorsiona la raíz de los problemas y los adapta a sus propios intereses con los mismos argumentos que Donald Trump.

Clinton es la imagen de la continuidad en las políticas aplicadas hasta ahora por Obama y, a pesar de haber sacado más votos que Trump (cosas del sistema electoral americano) se ha quedado en la cuneta. Por supuesto que no convencía a esa masa de ciudadanos cabreados con un sistema que les ha jodido la vida. Su voto ha sido más de castigo a la candidata demócrata que de confianza hacia el candidato republicano que, por supuesto, no va a cambiar el sistema porque sintetiza lo que él mismo es.

Tal vez los cambios que Clinton hubiera aplicado a la sociedad americana hubieran sido más lentos pero también más sociales. Tal vez el hecho de haber podido ser la primera mujer presidenta del país más poderoso del mundo nos atraía un poco, pero también tal vez, sólo tal vez, si los demócratas, durante los ocho años últimos en los que Obama ha presidido EEUU, hubieran tenido la inteligencia de modificar el sistema de registro de votantes, unos cuántos millones de ciudadanos y ciudadanas negras y latinas hubieran podido avalar a la candidata demócrata, sin embargo, eso no ha podido ser por la cantidad de trabas burocráticas impuestas. Es posible que el exceso de confianza en su popularidad, que al final no era tanta, ha sido uno de los factores que ha dado al traste con sus objetivos.

El mundo está raro y muy entretenido, ahora tendremos otros cuatro años para soñar que, tal vez, sólo tal vez, la candidatura demócrata para 2020 será mujer y además negra y esta vez sí llegará a la Casa Blanca. Mientras tanto, aún nos quedan sueños que realizar por estos lares.

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11 comentarios

  1. Es increible como los medios de confusión masiva calan en la gente, en este caso, demonizando al empresario candidato mientras que ensalzan a una más que comprobada asesina satanica y sacerdotiza del culto nuevo a Isis, fundadora y amiga de las organizaciones de terrorismo islámico que no dudó en ir rapidamente a Libia para ver como torturaban y asesinaban a Gadaffi y sus hijos.
    Como se suele decir: lo que es no saber o no recordar…

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  2. Mariano · · Responder

    Como siempre: excelente nota.
    Creo entender por qué Trump ganó con ese discurso. Sospecho que, cómo el discurso socialmente progresista (jamás el económico eh, solo el social y políticamente correcto) fue abrazado, cínicamente, por Hillary y Obama, al caer estos dos en el descrédito -por ser considerados partes del Status Quo, el establishment- arrastraron esas proclamas también al descrédito. Esto es: parte de los votantes consideraron que ese discurso era parte del problema y no de la solución.

    Es el problema de cuando ciertas proclamas son adoptadas por ciertos dirigentes como un modo de lavar su imagen, y no por genuina convicción: quedan vaciadas de contenido.

    Fuerte abrazo porteño

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  3. Nadie habló cuando el palomo cojo negro arrasaba paises a golpe de bombazos,,,

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  4. Asi es, nadie habló cuando el palomo cojo negro arrasaba paises a golpe de bombazos, estando esta perra sanguinaria como secretaria de estado,,,

    https://argymirotasso.wordpress.com/2016/10/18/eeuu-oculta-la-carniceria-de-10-000-asesinatos-con-sus-drones-en-yemen-y-la-matanza-de-hambre-a-mas-de-320-000-ninos-yemenies/

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  5. EEUU no es el país más poderoso por casualidad, unas de las bases de su poder en el comercio de armas. Tiene que seguir alimentándose de la sangre del resto de países y poner en circulación ese gran comercio, pero no es el único, también en Europa se comercia con ello. El capitalismo es así, comerciar y sacarle muchos dividendos, da igual si son armas, personas, drogas o simplemente productos farmacéuticos, que también de eso saben lo suyo. Al final, las distintas ciudadanías de todos los países, incluido el suyo, siguen la senda marcada. Porque todo esto es una mentira bien planificada.

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  6. No sé qué me irrita más, que Trump sea presidente o que los líderes europeos se crean con superioridad moral como para tacharlo de racista. Muy buen escrito, Maruja. Un besazo

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